La alimentación influye directamente en la apariencia y salud de la piel. Una dieta equilibrada aporta los nutrientes necesarios para mantenerla firme, hidratada y protegida. Descubre cómo mejorarla desde el interior.
La piel necesita vitaminas, minerales y antioxidantes para regenerarse y defenderse de agresores como los rayos UV, la contaminación y el estrés. Si tu dieta es deficiente, es probable que notes sequedad, acné, inflamación o envejecimiento prematuro.
Los antioxidantes protegen la piel del daño celular causado por los radicales libres, principales responsables del envejecimiento prematuro.
Las grasas saludables fortalecen la barrera cutánea, evitando la deshidratación y mejorando la elasticidad.
El colágeno y la elastina, responsables de la firmeza de la piel, dependen de una adecuada ingesta de proteínas.
Una piel hidratada es más elástica, luminosa y resistente a las arrugas.
Estos minerales ayudan a controlar la producción de grasa y reducen la inflamación, lo que los hace clave para prevenir y tratar el acné.
Favorece la pérdida de colágeno y elastina, acelerando la aparición de arrugas.
Bebe al menos 2 litros de agua al día.
Aumentan la inflamación y pueden agravar el acné. Se encuentran en productos ultraprocesados y frituras.
Deshidrata la piel, acentuando las líneas de expresión y la opacidad.
Evita los ultraprocesados y prioriza frutas, verduras y proteínas de calidad.
Comer alimentos de distintos colores garantiza una amplia gama de nutrientes.
Un nutricionista puede ayudarte a diseñar un plan adaptado a tus necesidades.
Agenda tu consulta y descubre qué Alimentos y Nutrientes son ideales para ti.